

LA RUPTURA CON EL CINE TRADICIONAL:
LOS ACTORES NATURALES O VIVIR LA ACTUACIÓN ANTES QUE ACTUAR LA VIDA!!
¿En que consiste?. Consiste en una coproducción del
INSTITUTO MUNICIPAL DE CULTURA Y TURISMO con la Productora Audiovisual y Artística ESTUDIO CURVO. -Seminario certificado, Taller de Cine con el director colombiano Víctor Gaviria, famoso y aclamado en los festivales más prestigiosos de cine del mundo, como el Festival de Cannes en Francia por sus películas “La Vendedora de Rosas”, “Rodrigo D”, “Sumas y Restas”, entre otras.
¿En donde?
EN EL INSTITUTO MUNICIPAL DE CULTURA Y TURISMO de BucaramangaFechas del Taller: del Miércoles 14 al Sábado 17 de Mayo de 2008.
Duración del taller: 18 Horas.
Horario del Taller: - miércoles a viernes: 6:00 PM a 9:30 PM (Sala de Conferencias)
- Sábado 17 de 9:00 a 1.00 PM – Break - 2:00 a 4.00 PM Entrega de certificados
(Sala de música)
Cóctel de 4:30 a 6:30 (Sala de Exposiciones)
¿Precio? $ 80.000 Consignar COLMENA No 24515840357 a nombre de Orlando Hernández cuenta de ahorros Y ENVIAR AL FAX 6456996 FOTOCOPIA DE LA CONSIGNACION
CUPOS LIMITADOS
INSCRIPCIONES:
Envía un email a studiocurvo@gmail.com con tus datos personales
Mas información Tels 6341132 EX 115 Extensión Cultural- 3156352484-3178271080-6456996CONTENIDO DEL TALLER.
Víctor Gaviria “Cine, Poética de la Acción”
Frente al cine concebido sólo como espectáculo de entretenimiento, de historias tranquilizadoras y de final feliz, existe el cine que exige la toma de postura del espectador, de ningún modo puede permanecer indiferente ante imágenes frecuentemente provocadoras, siendo este el caso de las importantes películas del famoso director colombiano Víctor Gaviria
En el cine político la mirada sobre la realidad posee un fuerte compromiso ético y una empatía con los personajes que soportan distintas situaciones de injusticia, de desprecio y marginación, por ello, el político es un cine que no renuncia al mensaje, lo que suele producir ciertos rechazos entre cinéfilos y críticos que consideran que el cine no debe instrumentalizarse al servicio de ninguna causa. Postura que no deja de ser también una posición política, como la tan mentada frase postmoderna del fin de la historia o la de la muerte de las ideologías. Por ello, he aquí lo que veremos y aprenderemos con un gran director como Víctor Gaviria.
MODULO I LA POÉTICA DE LAS ACCIONES
MODULO II HISTORIA Y ARGUMENTO
MODULO III TIEMPO CINEMATOGRÁFICO
MODULO IV MOVIMIENTO DRAMÁTICO
MODULO V EL GUIÓN
MODULO VI CONSTRUCCION DE PERSONAJES
MODULO VII CONFLICTO Y ESCRITURA EN EL GUIÓN
MODULO VIII EL CINE DEL SER (NO DE LA ACCIÓN)
Ni cómodo ni predecible, el desarrollo de Víctor Manuel Gaviria (Medellín, 1955)
como director de cine y escritor tiene rasgos que difícilmente se encontrarán
en otros artistas contemporáneos. A un mismo tiempo realista y poético,
regional y universal, con un mundo violento y lleno de ternura, probablemente
estos términos —y otros a añadirse— hablen de una búsqueda de equilibrio
expresivo que es, en lo fundamental, un sello del arte verdadero. Quién sabe si
por fortuna o por desgracia, lo cierto es que a Gaviria le tocó crecer y educarse
en tiempos revueltos. Comenzó haciendo cine en Súper 8 hacia finales de la
década del setenta, y se desenvolvió y maduró durante los ochenta y los
noventa. Los ochenta, especialmente, fueron la época en que el narcotráfico,
la guerrilla y el surgimiento de grupos paramilitares cambiaron la vida de su
ciudad, Medellín, a niveles que aún faltan analizar, y para los cuales su propio
cine nos está ofreciendo claves esenciales.
Después de explorar, en sus primeros cortometrajes, el mundo de la infancia (e insistentemente, la de niños ciegos), de ingresar fugazmente en el tema de la marginalidad (en Los habitantes de la noche, 1983), de exhibir el ingenio paisa de sobrevivencia (Que pase el aserrador, 1985) e incluso de recrear la época de Jorge Eliécer Gaitán y el clima de la violencia (Los músicos, 1986), Gaviria hizo su
primer ejercicio de largometraje con una película de enorme impacto nacional e internacional:
Rodrigo D. No futuro (1990). Éste fue su primer intento a fondo para descubrirle al
Medellín de clase media (el suyo), la otra ciudad subsumida socialmente (y elevada geográficamente) en las comunas, que esa misma clase media calificaba como “desechable”.
Gaviria descubrió la humanidad de los personajes marginales, no sólo en beneficio de los espectadores sino en el propio. Aprendió a conocer a los jóvenes delincuentes, pistolocos, drogadictos, ladrones, conviviendo con ellos durante largos períodos de preproducción y haciéndose su amigo para siempre. Sin embargo, en muchos casos ese para siempre era simbólico: la mayoría de sus actores en Rodrigo D. No futuro murieron como resultado de la vida violenta en que estaban sumergidos.
Ellos, por cierto, no habían “nacido pa’semillla”.
La segunda potente inmersión de Gaviria en la ciudad invisible fue La vendedora de rosas (1998), nuevamente un experimento de convivencia, aun más doloroso porque sus intérpretes, en su mayor parte, eran niñas que ni siquiera llegaban a adolescentes. La tragedia de la vida real diezmó a esas niñas y a los varones que las acompañaron en la película, y ésta —como Rodrigo D. No futuro— permanece, entre otras cosas, como el registro fugaz de vidas fugaces. No en vano, para Gaviria, hacer cine ha sido una agonía.
En 2003 Gaviria terminó de filmar y montar su tercer largometraje, Sumas y restas, no
menos impactante que los anteriores, sólo que esta vez sus personajes son adultos. La película cuenta la conmixtión entre la ciudad legal
y la ilegal, el Medellín profesional de clase media y alta, y el de los traquetos o narcotraficantes de segunda. Como en sus otros largometrajes, es fácil predecir que Sumas y restas no va a dejar indiferentes ni a la sociedad antioqueña ni al resto del mundo. También puede asegurarse que Sumas y restas es, como lo sugiere el título, una interpretación y un ajuste de cuentas con los años ochentas.
Es decir, con una década que todavía es necesario interpretar y exorcizar.
Ahora los proyectos de Gaviria están centrados en realizar su próxima película LA HORA DE LOS TRAIDORES; girara entorno a los últimos días de JACINTO CRUZ USMA, mas conocido como SANGRENEGRA, el temido bandolero que recorrió el norte de Tolima en la década de los 60.
Para GAVIRIA no ha sido tarea fácil, además del trabajo de acampo, la investigación sobre sangrenegra lo ha llevado a permanecer durante horas en las hemerotecas y consiguiendo contactos para la adecuación de los escenarios para poder lograr el acondicionamiento de época que hay que hacer.
Generalmente, mis películas se hacen lentamente. .la gente me dice VICTOR NO CAMBIES, sigue con tus actores naturales y ahí vemos como conseguimos la plata.
Si yo cambiara de personalidad y trabajara con actores de televisión conseguiría mas fácil PRODUCTOR; Dice Gaviria
SE ESPERA QUE LA HORA DE LOS TRAIDORES, se posproducira en España, llegue a las salas de cine del país a mediados del 2009